Fuente de San Juan de Baños
En la hondonada de este paraje se encuentra la famosa fuente cuyas aguas devolvieron la salud al rey Recesvinto. Este manantial era conocido desde tiempos remotos y parece ser que siempre tuvo fama de hacer brotar un agua saludable. En tiempos romanos hubo por esta zona un templo dedicado al dios Esculapio( Asclepios en la mitología griega) y muy cerca de la actual iglesia los arqueólogos localizaron el ara de las ninfas con una dedicatoria votiva a las diosas benéficas del manantial, (actualmente se encuentra en el Museo Arqueológico Nacional de España ). En época cristiana se santificó el lugar, dedicándolo a San Juan Bautista . Mantiene todavía un caudal copioso. La fuente está construida con dos arcos de herradura que acceden a una especie de depósito que es donde está el manantial. Todo ello está protegido por rejas modernas.
Santa Rosa de Lima
Los orígenes de la Parroquia de Venta de Baños se remonta al siglo XII. El documento más antiguo que se conoce al respecto está rubricado en el año 1.167 por el rey Alfonso VIII y en él figura una iglesia parroquial denominada San Martín, (por estar bajo la abvocación de San Martín de Tours) que establa regentada por los monjes benedictinos del monasterio de San Martín y San Isidro. El templo tenía tres naves y estaba próximo a Villa Possidica , perduró hasta la Desamortización de 1.835 coincidiendo con la exclaustración de la Comunidad.
En 1.814 los benedictinos restauran la iglesia del monasterio que había sido profanada e incendiada por las tropas napoleónicas y una vez finalizadas las obras el templo pasa a prestar servicios de Parroquia rural denominándose Parroquia de San Isidro de Dueñas.
El propio abad benedictino, Bernardo Espinosa, ejercía las tareas de párroco titular aunque se tiene constancia de que delegaba sus funciones en algún monje y sólo bautizaba o administraba el sacramento del matrimonio a determinados trabajadores del monasterio.
En el interior del templo de San Martín recibían sepultura los cadáveres de personas ajenas a la feligresía, como era el caso de pobres y accidentados desconocidos que fallecían en las proximidades del monasterio benedictino. El núcleo de feligreses estaba formado principalmente por los colonos o venteños de la Venta situada enfrente del convento y por otras personas afincadas en terrenos propiedad del monasterio.
Desde la Desamortización hasta la llegada del padre Nivardo Fournier, quien visitó el monasterio para inspeccionar los terrenos con el objetivo de realizar la fundación cirterciense, se suceden como párrocos de San Isidro media docena de sacerdotes. El último fue Bernardo Martínez, un clérigo que ejercía su labor bajo la jurisdicción del arcipreste de Dueñas, Toribio Mayo.
San Martín de Tours
El origen más que probable de la iglesia parroquial de Baños de Cerrato, dedicada a San Martín de Tours, hay que fecharle en las postrimerías del siglo XVI, si bien algunos restos decorativos situados en el presbiterio, al lado de la Epístola, pueden encuadrarse en el siglo XIV. Se trata de algunos blasones de medias lunas blancas con puntos abajo en campo rojo y otros elementos en los que aparecen armas con lises y hojas de higuera en campo azul, tal vez pertenecientes a la heráldica de los Figueras.
Hasta la construcción de la iglesia de San Martín de Baños de Cerrato, disponía únicamente de la basílica visigótica de San Juan Bautista para celebrar todos los ritos litúrgicos de la localidad. Pero en el año 1.581 el licenciado Calvo Herrero realizó una visita canónica y decidió que a partir de ese momento se trasladara la celebración de los cultos a la nueva parroquia de San Martín.
Posterirmente, en marzo de 1.584, el rito del bautismo también pasó a administrarse en la pila bautismal de San Martín aunque se conservó la existente en el tempo visigótico.
En varios documentos fechados entre los años 1.599 y 1.604 aparecen referencias sobre la realización de diversas obras de reforma en la iglesia parroquial y en un legajo de 1.610 se habla de la inversión de 44.132 maravedíes para construir las Casas de Tercias de la iglesia. Los cimientos de las viviendas se realizaron con piedras de la basílica visigótica que fueron trasladadas en 91 carros. En la construcción de las Casas de Tercias participaron siete hombre y los materiales de construcción se compraron en Tariego de Cerrato.Mas monumentos turísticos
Nuestra Señora de la Asunción
La primitiva capilla de los Hermanos Maristas «que era una sala rectangular que abría sus ventanas frente al chalé, bajo el dormitorio de la primera planta», se construyó en 1919. El templo resistió en pie durante la guerra civil pero sufrió graves desperfectos a causa de un fortísimo vendaval que azotó la ciudad en 1940. Los daños hacían prácticamente imposible su reparación por lo que ante el inminente peligro de ruina fue finalmente derribada.
A partir de ese momento los Hermanos Maristas inician las gestiones para edificar una nueva iglesia y encargan la dirección del proyecto constructivo al arquitecto Juan de Larrucea que con la ayuda del hermano Segismundo diseña un templo más espacioso con una torre similar a la anterior pero mucho más alta (22 metros), «a modo de castillo y coronada de evocadoras almenas».
El hermano Pedro Álvarez Sáiz, superior de la Comunidad de los Hermanos Maristas, solicita al Ayuntamiento la exención del impuesto sobre construcciones relativa a la construcción de la iglesia que se destinará al culto “y de la cual han de redundar beneficios para el servicio religioso del vecindario”. La aprobación de la propuesta se produce a finales de 1941, y días después comienzan las obras.
El proyecto elaborado por Juan de Larrucea tenía un coste de 143.273 pesetas y planteaba la construcción de un templo románico de 25,50 metros de largo por 8,80 metros de ancho y 10 de alto, con una esbelta torre que flanquease la entrada principal de la iglesia “dejando bajo sus tres arcos un espacio de 16 metros cuadrados, a modo de pórtico”.
Como en aquellos años había escasez de hierro y de madera, el arquitecto puso en práctica un sistema que él mismo bautizó con el nombre de “Larrucea” y que permitía sustituir los soportes tradicionales por arcos de ladrillo. De hecho, el novedoso sistema utilizado en la iglesia de los Hermanos Maristas resultó muy eficaz ya que después de casi 60 años la edificación no ha sufrido el menor quebranto.




